Diagnóstico Empresarial Casi Instantáneo

Llevaba dos minutos en el baño de aquella empresa en la que acababa de aterrizar, ver el color del  interruptor de la luz daba mucho que pensar. Aunque cotizaba en bolsa,  operaba en un sector de márgenes exiguos: tecnología compleja, sin control sobre una distribución en manos de unos cuantos poderosos, y con competidores extranjeros que les triplicaban en tamaño. despacho de lujoSe trataba de una empresa segundona en su sector, en pérdidas. Si te lo pensabas fríamente, teniendo en cuenta el sector de actividad (no lo nombro porque diría demasiado), si podían dedicar recursos a hacer que el color de los interruptores del baño fuesen exactamente del mismo “Pantone” que el logo corporativo, era evidente que su situación no debía ser especialmente saneada. Sería distinto si operasen en un lujoso nicho de mercado con tecnología propia. Cuando salí al pasillo tras lavarme las manos, que es de buena educación, comprobé como las persianillas que separaban los despachos, cubículos de cristal, eran también del mismo color, de un gusto estético supremo. Un diagnóstico fácil: derroche.

No era la primera vez que me encontraba con derroches similares. Una empresa del sector del automóvil (un tier two), también en perdidas, tenía los logos de la empresa reconstruidos en mármol en el suelo de la planta de dirección, el logotipo representaba fidedignamente el absurdo derroche en épocas de vacas gordas. El logo en este caso, más que comunicar el valor para el cliente de la compañía, estaban comunicando el valor del EGO para el propietario de la empresa.

astonb martinHoy en día las noticias se suceden en prensa: coches de lujo para los directivos, bonus asociados a reducciones de costes relacionadas con despidos de personal, zonas ajardinadas como los jardines del Edén, convenciones de luxe en hoteles paradisiacos, team building a todo trapo,…

En el extremo opuesto, el de la moderación, también te encuentras casos. Recuerdo no hace demasiado al director comercial, director general y copropietario de una empresa de 150 millones de euros de facturación, que reflexionaba sobre la idoneidad de colocar en la recepción de la empresa una fuente de agua. Hizo el cálculo mental del consumo de vasos, del agua que se iba a beber, teniendo en cuenta el coste de la maquinita, de los vasos y el consumo eléctrico. Llegó a la conclusión de que era mejor colocar una fuente automática sin vasos. En esa misma compañía las oficinas centrales eran absolutamente austeras, el Director General compartía el despacho con otras tres personas, con las que trabajaba mano a mano y que compartían con él las conversaciones telefónicas. Pero de eso se contagiaba el resto de la organización, cualquiera se encontraba una luz encendida en una sala y la apagaba, yo, cuando volvía del lavabo, la tenía que volver a encender, apretando un interruptor de dudoso gusto estético, para seguir trabajando.

japonesEn una multinacional japonesa recuerdo una sala enorme en la que trabajaban más de 100 personas, en cada puesto de trabajo colgaba del techo un hilito que permitía apagar el fluorescente individualmente. Al final del día te podías encontrar a un único individuo trabajando en una sala a oscuras de más de 500 metros cuadrados con un único fluorescente encima, parecía “el iluminado”. Eso era mirar la peseta. La cultura japonesa tiene esto: disciplina y austeridad.

Hay profesiones que son mayormente vocacionales, la profesión constituye un fin en sí mismo. Los arquitectos, en general, tienen un sentido de la creación, de generar algo nuevo y diferente. ¿Quiere ello decir que no quieren ganar dinero? No, ni mucho menos, también les gusta ganar dinero y también les gusta alimentar su ego y tener una proyección mediática a través de su obra, pero la obra es un fin primario en sí misma. Los médicos, tres cuartos de lo mismo, la propia profesión tiene sentido en sí misma. Abogados que realmente desean que se haga justicia, psicólogos con verdadero interés por ayudar a las personas.

Pero la profesión de directivo de empresa es diferente ¿Cuántos hay que hayan elegido este camino con el verdadero sentimiento de colaborar en el desarrollo del tejido empresarial? Después de años viendo directivos uno detrás de otro, no tengo demasiadas dudas de la respuesta. Los objetivos primarios: alcanzar poder, ganar dinero y alimentar el EGO, están muy por delante del objetivo secundario de realizar una aportación real a la sociedad a través del trabajo. De ahí su falta de preocupación por ahorrar euros en determinados conceptos, la sobriedad tiene poco glamour.

Cuando analizas que hay detrás de empresas que actúan como las descritas al comienzo de este post, encuentras alguno o muchos de los síntomas siguientes:

  • Empresas públicas, que pagamos entre todos los españoles y con una gestión poco “TENSA”.
  • Empresas en clusters regionales, tipo la cerámica, donde la competición entre ellas por poner lujo en el hall de las empresas recuerda inmediatamente a las competiciones entre niños de a ver quién mea más largo.
  • Empresas en sectores regulados “easy money”, cuyo derroche también acostumbramos a pagar entre todos.
  • Empresas con participación de estamentos oficiales, con vinculaciones políticas y que a menudo toman decisiones de cara a la galería.
  • Empresas monopolísticas o cuasi-monopolísticas.
  • Y en general empresas con directivos más preocupados de los grandes planteamientos estratégicos y grandes proyectos acordes a su gran EGO  que descuidan la importancia de los detalles que hacen grande una compañía.

derrocharEn los tiempos que corren la reducción de gastos es una necesidad, multitud de empresas se han dado cuenta de que ahora, bajo la presión de la crisis, podían hacer muchas cosas por reducir los costes que no habían hecho jamás. Ya no se reponen los interruptores de baño originales cuando se rompen sino unos parecidos pero más baratitos. No pulen el logo de la empresa en mármol todas las semanas para que brille. Se apagan las luces, se recicla el papel, se controlan las mermas, se presiona a los proveedores el doble,…

Muchas empresas han tardado en reaccionar, y han recortado los gastos, pero ¿Han construido una verdadera cultura de la austeridad? No lo creo, no se construye una cultura de austeridad de la noche a la mañana. A la vuelta de la esquina está, espero, la bonanza económica que volverá a poner las cosas, llevadas por la inercia, en su sitio. Sólo hay que dar tiempo al tiempo para que la falta de unos mecanismos sólidos de gestión permita que las cosas se vuelvan a descontrolar.

Yo he intentado vender proyectos de cambio cultural a la austeridad, en los que mi equipo tiene experiencia, pero… ¿Cómo voy a vender nada parecido con el apellido que tengo? Un amigo mío se apellida Salvador, su padre era médico, su nombre cojonudo.

Y en tu empresa… ¿Qué síntomas hay de que se frivoliza en el gasto? Creo que el anecdotario daría para un libro. Al final del libro incluiría un decálogo que permitiría realizar un diagnóstico de  cualquier organización en 15 minutos a partir de detalles como los m2 cuadrados de despacho del equipo directivo o el color de los interrutores.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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12 comentarios to “Diagnóstico Empresarial Casi Instantáneo”

  1. 🙂 100% de acuerdo, para muchos es tarde el pensar en la reduccion de costes, porque es un tipo de actitud que necesita tiempo… y probablemente ellos no lo tengan ya.

    Me gusta pasarme por aqui a leer un rato…
    Saludos!
    Antonio

  2. Buen post, para releer y dar a releer periódicamente y no sólo “en estos tiempos”. Y creo que esa cultura de la austeridad va más allá de su aplicación a la empresa. Es imperativo recobrar el sentido común y salirse de esa orgía consumista en la que estamos atrapados.

    Lo de tu apellido 😀 lo podrías “vender” como que eres un converso y “sabes de lo que hablas”, salvando las distancias es como el ex-alcohólico que da charlas en alcohólicos anónimos o el accidentado en los colegios.

    Un abrazo Fernando.

  3. Yo me casé con Juan Alegre y es una pena que en España no me cambie el apellido. Haría verdadero honor a mi “apellido de casada”
    Y fuera de bromas, estoy totalmente de acuerdo, después de unos años trabajando en la industria farmacéutica, que te agradezco que no hayas nombrado porque verdaderamente está manido que nos “forramos” porque otros enferman, e incluso que les hacemos enfermar….
    Ahora trabajo en una empresa austera, y es mucho mejor, sobretodo si yo soy de las que cogía coches de alquiler por debajo de la categoría que me tocaba, o volaba en low cost ya hace años, porque aunque nunca fui evaluada por el bottomline, pienso que todos deberíamos serlo de alguna manera.
    En mi corta trayectoria he detectado otro comportamiento frecuente:
    el que es espléndido con el dinero de la empresa, es un rata con el suyo y el que es rata con el de la empresa, normalmente no sabe cuanto dinero tiene en el monedero ni lo que cuesta un cortado en el bar de siempre, y es espléndido con su dinero.
    Un abrazo y gracias!!

  4. Me ha gustado y estoy completamente de acuerdo. Querría añadir mi granito reflexivo sobre las empresas “quiero y no puedo” por las que he pasado o me he encontrado:

    – Empresas que por el sector elegido han de estar situadas en buenas zonas/despachos, teniendo que utilizar tecnología de última generación o mobiliario de diseño, pero que luego apuntan las fotocopias realizadas o quién pide más bolis (sin buscar el punto de derroche, nos entendemos).

    – Empresas que quieren aparentar una cosa, pero que luego es todo lo contrario. A la hora de montarlas o de encarar un nuevo proyecto, son todo lujos:
    – El mejor servidor
    – Un sofá de diseño en la recepción
    – Maderas de ébano en la sala de reuniones

    Pero como siempre, todo con matices:

    – El servidor no tiene contratado el mantenimiento y no funciona correctamente, o está conectado con una pobre conexión, con lo que no se aprovecha en absoluto todo el potencial. Eso sí, tenemos el mejor servidor.
    – La/el recepcionista no puede dar ni un ápice de conversación, además que masca chicle sin parar, mientras se mira las uñas o atiende llamadas personales, todo por no haber querido pagar la poca diferencia de sueldo que había con el/la candidat@ óptim@.
    – En la sala de reuniones, a las visitas no se les puede ofrecer ni un vaso de agua, o un café, y los bolígrafos a disposición del personal son de propaganda de otra empresa.

    – Y como contrapunto, aquellas empresas que están obsesionadas con la reducción de costes, que analizan el uso de bolígrafos, papel, tintas, etc… Y que tienen a la mitad del personal casi desocupado, o haciendo tareas de categorías bastante inferiores. Porque para lograr reducir 100€ en consumos ya reducidos, que ya hay que llegar al extremo de asfixiar a los proveedores, lo mejor es encargar a un ingeniero (por poner un ejemplo) que deja ese ahorro en nimio, frente a la nómina del que se ocupa de dichos menesteres.

    Con el último punto, lo mejor es reflexionar si no solo estamos haciendo las cosas bien en la reducción de costes materiales, sino además se están aprovechando al máximo los recursos de la empresa. ¿Estamos obteniendo lo máximo de nuestros empleados/personas a cargo? Y ya que estamos, ¿estamos desarrollando un plan de carrera para que crezca profesionalmente y pueda desarrollar labores de más responsabilidad?. ¿Qué es mejor, en estos momentos de baja necesidad productiva, conectarse a Internet, o aprender a utilizar el programa de facturación o alguna herramienta interna de la empresa?

    Un saludo a todos.

  5. José Luis Says:

    Interesante reflexión acerca de los valores. Me quedo con también con la vision vocacional que haces del empresario o ejecutivo que se pasa la mayor parte de su vida con la “vocación” de forrarse. ¿ Será por eso que luego los ves en algún reportaje de tv perdidos en una isla, cultivando tomates, y viviendo de la caza y de la pesca? ¿ o rompiendo con todos sus esquemas y ayudando a una ONG llevando agua potable a un pueblo andino?. ¿mala conciencia?, ¿facturitas de la inescrupulosidad?,,,algo debe haber de eso porque que tengan bonus asociados a reducciones de costes relacionadas con despidos de personal te tiene que, tarde o temprano, taladrar el cerebro…
    Un abrazo

  6. Buen artículo Fernando y lo complementaría con la otra cara de la moneda, es decir, realmente que estamos haciendo como empresa hacia afuera.
    Muchas empresas se vieron forzadas a aplicar medidas de austeridad por la crisis financiera que seguimos viviendo y que los analistas dicen con esperanza que se recuperará a finales de año principios del otro.

    Pero a lo que me refiero de la otra cara de la moneda es a no solo enfocarnos para adentro con medidas de recorte u optimización que siempre deben estar presentes en la empresa si no también a ver que estamos haciendo afuera, que negocios nuevos estamos creando, que valor le estamos llevando al cliente, como me distingo de mis competidores, porque no vendo el producto o servicio que debería vender, porque no obtengo el margen que tengo como meta , etc.

    En resumen, ver los 2 lados de la ecuación como optimizo mis costos / gastos y como expando mis servicios o productos que generen valor a mis clientes. Si nos enfocamos en solo un lado perdemos una gran parte del valor de la compañía.

    Saludos.

  7. skirion Says:

    Fernando, una vez más has dado en la diana. La cuestión no es aplicar una política de reducción de costes coyuntural (como quién compra un software), que permita capear de la mejor forma posible el temporal actual, a la espera de que las aguas vuelvan a su cauce. La austeridad es mucho más y no tiene nada que ver con la tacañería.

    Los detalles que mencionas dicen mucho de la organización y, lo que es más, de las “personas que deciden” en la empresa. Al fin y al cabo, las personas se retratan en las decisiones que toman y, efectivamente, estas cuestiones nos permiten calibrar egos o, mejor dicho, inseguridades, así como las perturbaciones que estos comportamientos pueden llegar a originar en el enfoque estratégico de la compañía.

    Lo que realmente cuesta cambiar (incluso es difícil reconocer) en una organización son los valores motrices de los comportamientos, y quizás, con la que está cayendo, el examen de conciencia llega demasiado tarde para muchas de las empresas.

    Un saludo

  8. Ricardo Says:

    Gracias Fernando por tu artículo.

    Como decía ya Arístóteles, en el punto medio está la virtud. Y yo añadiría que también en la coherencia de valores, en la integridad de los mismos, y en el compromiso de las organizaciones para defenderlos cualesquiera que sean las circunstancias (con las lógicas adaptaciones de orden menor).

    Muchas gracias y un saludo.

  9. Buenas que tal navegando en Internet me encontré con tu blog, que me párese muy interesante.

    Saludos: lo mas codiciado del planeta

  10. Luis M. Says:

    Fernando, recaigo por aquí y me gustaria insistir en lo evidente. Perdón.
    Sobre la mediocridad de las cúpulas dirigentes que has sugerido. Empresas, gobiernos, sobre todo éstos, practican el principio de Petter sobre individuos débiles. El problema no es otro que la ausencia de la meritocrácia.
    Director general: el hijo de… ( mirar ediorial Grupo Z). Consejero: sobrino de… , y no digamos cuando en temas empresariales se mezclan nuestros “representantes”, esos políticos, caso de las cajas de ahorro españolas, fijaros ¡como están!.
    Es claro que los intereses de estos colectivos no pueden ser otros que el cortoplacismo, el vacio mental no permite la visión lejana, la pasta y cuanta más mejor. Muchas veces creo que las empresas y la soceded en general funciona por el principio Darwinista. Visto en perspectiva cada individuo aporta bien poco al cojnto.

    Hasta luego

  11. me gusto, me encanto, que manera de filosofar

  12. Javier Bueno Says:

    Un apunte adicional sobre los valores corporativos y la calidad de la Direccion: Durante una parte de mi vida profesional fui auditor de calidad de proveedores de mi empresa y de las Divisiones de distintos paises.
    Mi maestro en estas lides, un “ingeniero de la casa” al mas puro estilo frances y con una vision bastante critica de los directivos en general,
    me dijo en mi primera auditoria de prueba que hacia con el, que hiciera especial atencion a la calidad de los servicios (wc) de los directivos y de los operarios.
    La regla es sencilla: cuanto mas parecido hay entre ellos, normalmente mas coherencia hay en la politica corporativa.
    He visto autenticas caras de asombro cuando en medio de una nave de produccion he pedido educadamente ir al “servicio”, en algunas ocasiones ni siquiera sabian donde estaban los servicios de los operarios…….y en muchas mas ocasiones intentaban llevarme a los servicios “seguros”.
    Asi que despues de casi 25 años de actividad…….la regla de los WC’s puedo decir que no falla.
    Probadlo.

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