La velocidad nos hace superficiales

Hace un par de semanas publiqué un post sobre PREZI una interesante herramienta informática para realizar presentaciones. Para comprender PREZI era importante hacer click en al menos dos de los enlaces que incluía el post. Tras más de 2000 visitas, tan sólo 290 personas habían entrado en al menos uno de los dos enlaces, un 15% aproximadamente. Si no accedías a los enlaces, podías pensar “qué interesante esto del Prezi”; si lo hacías, podías ver los vídeos y quedar impactado. Ese impacto igual te impulsaba a cambiar, pasabas a utilizar una nueva y potente herramienta, y tu vida ya no habría sido la misma (aquí quizás exagero). Si no hay impacto no hay cambio. En el imprósofo post navideño también había unos interesantísimos enlaces a unos hilarantes archivos de audio de Gomaespuma, el porcentaje de personas que los disfrutaron también fue mínimo.

 Por un lado te queda un poco la sensación de “para que me mato”, y te indignas, para acto seguido intentar entender qué es lo que pasa. Lo primero que cuestionas es si los contenidos de improsofia son suficientemente atractivos y la gente mayormente deserta a mitad de artículo por aburrimiento, pero eso se contradice con la creciente cantidad de personas que siguen improsofía. Si los post provocasen tal hastío tendría que estar haciendo continuamente equilibrios para mantener la audiencia y eso no es así. Los imprósofos, “improsoholics”, como me dijeron esta semana, se multiplican.

El tema creo que es más sencillo, en principio tiene que ver con la endiablada combinación de dos factores: el enorme volumen de contenidos que hay en la red y el tiempo que podemos invertir en cada uno de ellos. Más en general, dado que este fenómeno no ocurre sólo en internet,  tiene que ver con la velocidad de locura con que nos movemos por este mundo y la capacidad que tenemos de saborear cada uno de los infinitos estímulos que recibimos a diario,  ya sea una conversación con un amigo, la sonrisa de la camarera que nos sirve el café, un músico virtuoso en el metro o un interesante post en un blog. Estamos desenfrenadamente dispersos.

Recomiendo encarecidamente ver el siguiente vídeo, por favor, ¡¡¡haced click!!! Es un experimento que hizo un periodista del Washingtonpost tomando como cómplice a Joshua Bell un virtuoso del violín. El resultado es absolutamente sorprendente, pero real como la vida misma.

Visto el vídeo (¿lo viste no?), me puedo dar con un canto en los dientes con ese 15% de clicks. Este vídeo refleja al 100% como malgastamos nuestras vidas, como pasamos por este mundo de puntillas sin, entre otras cosas, pararnos a contemplar la belleza que nos rodea.

Los ejemplos que se me ocurren, que reflejan esa superficialidad, son innumerables. Te vas de viaje a Praga y vuelves alucinado de lo que has visto paseando por sus calles, la Plaza Vieja, el Puente de Carlos, El Castillo,… te has hinchado a mirar, pero llegas a Barcelona y ya no paseas, corres mirando al suelo. ¡¡¡NO!!! No mires al suelo levanta los ojos y mira hacia arriba. Barcelona es impresionante. No sólo está Gaudí, casi en cada esquina del ensanche puedes contemplar una fachada impresionante, un portalón modernista que parece hecho por gigantes o un balcón de piedra tallado por los ángeles. Pero pasamos con prisa, mirando el reloj y pensando únicamente en la siguiente cita, a la que llegamos tarde. ¡Vamos acelerados! y avanzamos ignorando lo que nos rodea.

Vamos por la vida como una lancha fueraborda con un motor de 200 caballos. Por el mar a 100 por hora rebotando en las crestas de las olas sin parar a disfrutar cada rizo. Solamente rozamos la superficie y el fondo no lo vemos, nos lo perdemos. En el intento de sacar el máximo rendimiento de nuestro tiempo, echamos a perder cada minuto de nuestra existencia.

Otro ejemplo nos lo proporciona la crisis que nos afecta. Muchos han pretendido hacernos ricos en cuatro días a golpe de ladrillo; apoyados por los bancos, con prisas por hacerse ricos a golpe de hipoteca; todos movidos por un materialismo feroz. Yo a esta crisis la llamaría la crisis de la superficialidad, la crisis del mundo donde lo único que importa es la velocidad con que acumulas propiedades materiales para alimentar los frágiles egos.

La aceleración en el mundo de la empresa se ve muchas veces reflejada en los objetivos poco realistas que nos marcamos. ¿Que queremos implantar el Lean Manufacturing? Ficho un ejecutivo que venga del mundo del automóvil y en un par de añitos todo arreglado. Claro, al cabo de dos años todo sigue parecido, a menos que también me haya traído a trabajar en la fábrica a un ejército de japoneses, directamente importados del Japón, que cuando eran espermatozoides ya vivían en modo Kaizen. Buena parte de la culpa de esto la tienen los consultores que van vendiendo la burra por donde pasan: “Usted implante SAP y en cuatro días será el best in class”,  “Le hacemos un proyecto lean y cuando terminemos hasta sus empleados tendrán los ojos rasgados”

Velocidad, velocidad, velocidad,… No tengo la sensación de que este cúmulo de despropósitos vaya a parar, aunque con este post yo pretenda aportar mi granito de arena a que esto sea así. Pocos libros de management son un elogio a la lentitud, aunque en la literatura encontramos otras fuentes de inspiración.

Hace unos meses leí  “La Elegancia del Erizo” un precioso libro de Muriel Barbery, toda una oda a disfrutar de los pequeños detalles de la vida, sólo apto para mentes inquietas a las que les guste paladear los placeres que cada minuto nos brinda. Ahora, desgraciadamente, en aparente contradicción, han hecho la película, ¿para qué? Para adaptarse a los tiempos que corren, para poder ahorrarte el placer de leer el libro y en 90 minutos pretender tener la misma gratificación. La moda impone que aproveches el tiempo un poco más, come palomitas durante la sesión para entre fotograma y fotograma disfrutar su sabor, además deberás verla en horario del partido de fútbol, de forma que puedas aprovechar la lentitud de acontecimientos para seguir a tu equipo favorito con un auricular en la oreja. Particularmente, prefiero recomendar su lectura sosegada, puede ser un buen punto de partida para una terapia de desaceleración.

Con todo este desenfreno ha empezado a aparecer en Europa una reacción. Es el llamado “Movimiento slow”. El movimiento slow promueve las virtudes de una vida slow, lo que no quiere decir una vida de pasividad, reaccionismo e inoperancia. Los partidarios del movimiento slow pretenden que nos centremos en lo que hacemos, que disfrutemos de los instantes, que nos deleitemos con cada actividad que desarrollamos, que nos tomemos el tiempo de profundizar en nuestras reflexiones, que escuchemos con calma y enfocados a los que nos rodean, que nos marquemos objetivos realistas y que no pretendamos rellenar nuestro tiempo hasta el último hueco. Han empezado a aparecer las ciudades slow (Bra es la capital en Italia), también proliferan  los restaurantes slow, donde es un pecado achuchar al camarero y donde cada patata y cada judía disponen del tiempo necesario para cocinarse a placer.

Yo frecuentemente me descubro trabajando con el ordenador por la noche mientras miro la televisión, tecleando en el ordenador mientras hablo por teléfono, jugando con el brick breaker en la blackberry mientras espero en una cola, hablando por teléfono mientras conduzco, escuchando música mientras corro. Para el 2010 me he propuesto centrarme más en cada cosa que hago y reducir mi dispersión.

Espero que un 2010 slow tenga un impacto positivo en mi vida, en mi trabajo y en mis relaciones. Por ahora Vicky, mi mujer, está encantada con las expectativas.

AUTOR: Fernando Gastón Guirao

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27 comentarios to “La velocidad nos hace superficiales”

  1. Fernando,

    Como siempre es un placer leerte, y me estimula que ahora nos pongas deberes! 🙂

    En un mundo con cambios sociales y tecnológicos a velocidades crecientes exponencialmente tenemos demasiados estímulos que deseamos o necesitamos atender, y prestamos poca atención a aquellos que realmente importan: los hijos, la família, los placeres cotidianos, el trabajo bien hecho…

    Tenemos que saber encontrar un compromiso ponderado entre los nuevos estímulos y los que realmente importan, pues la vida simplemente es aquello que te sucede mientras intentas planificar como quieres que sea.

    Un abrazo,
    Toni

  2. “Es el tipo de cosas que solo pasan en Improsofía…” Tus post son muy buenos de hecho, yo diría tremendamente buenos, pero dado el tiempo que tenemos yo reconozco que he pecado, y he dejado tus post a la mitad o me he saltado párrafos por una cuestión de tiempo. Te recomiendo reducir el tamaño de tus post, conseguirás que la gente se centré mas en los contenidos.

    Un afectuoso Saludo,

    Julio P.

  3. Y la velocidad no sólo nos hace superficiales sino que nos estresa.
    Por la mañana sales de casa corriendo para poder acabar la presentación que necesitas para la reunión de media mañana; como la reunión se alarga más de lo necesario, comes rápido y mal para poder hacer todo lo que habías planificado para la tarde; y por la tarde sales corriendo del trabajo para llegar al partido de tenis o la clase de aerobic que necesitas para desestrasarte (vaya contrasentido). Y si encima encuentras un atasco o se estropea el tren y no llegas a tiempo la clase de aerobic te coge una rabia…
    Nos vamos acelerando todos cada vez más sin darnos cuenta y lo peor es que lo consideramos normal.

  4. No poniendo ningún “pero” a tus argumentos ni al planteamiento-base del post, te daré otra alternativa que puede explicar parte del bajo porcentaje de “clicks” a “prezi”. Solo se trata de lo que ocurrió en mi caso, pero seguramente les habrá sucedido a muchas más personas de entre las 2.000 visitas: Ya conozco prezi y ya he visto el video del violinista en algún otro post. En este caso, la razón sería más bien la velocidad con la que a veces accedemos a la información y la procesamos (que en muchos casos no quita la superficialidad).

    Pero ésto no quita ni un ápice a la calidad de tus posts. Seguramente el tiempo medio que los visitantes pasan en los mismos será elevado 😉

  5. improvablog Says:

    Hola ROBOToni, a mi me estimula que a ti te estimule 🙂 gracias por el apoyo.

  6. improvablog Says:

    Hola Julio, soy consciente de que los posts son muy largos, especialmente medidos en relación a otros contenidos que encuentras en la red, pero esa es una apuesta que hice hace un tiempo. Si accedes a la presentación del blog en slideshare verás que defino improsofia como un lugar donde tomarse tiempo para reflexionar, si no la has visto la podrás ver en slideshare buscando improsofia. Aun así este último ha sido deliberada y consistentemente largo. Intentaré mdoerarme, aunque sólo de vez en cuando 😉

    Un saludo:

    Fernando

  7. improvablog Says:

    Hola Alberto,
    tienes razón, yo mismo me descubro saltando de contenido en contenido a la que me descuido. AHora mismo he vuelto a releer tu último post y a mirarme el vídeo del pacto.

    Un saludo:

    Fernando

  8. Gabriel Ginebra Says:

    Dice Raimundo Panikker que la velocidad es inversamente proporcional a la felicidad. También otro sabio espiritual, Josemaría Escriva, decía que la felicidad podría resumirse en “haz lo que debes y está en lo que haces”. Quizá la clave esté en la primera parte de la frase, de la que la segunda es pura consecuencia. Vivimos desquiciados, de quicio (gozne, raíz), y tratarmos de compensarlo con una velocidad de vértigo. Pero este no parar no es más que un castigo divino, que sucede por pura lógica. Quién no está centrado, quiciado, necesita un flujo continuo de experiencias para tratar de llenar su cuenco sin fondo. Es el mito de Sísifo encarnado en una generación. Llegamos al extremos del ridículo como esa chica que cogía el taxi para ir al gimnasio porque no tenía tiempo, al que iba a curar su estrés, por las múltiples actividades que hacía para poder pagarse el gimnasio y el taxi. No puedo evitar un poema de Joan Vinyoli: “en arribar a l´indret de les alzines i els roures/ la vellúria dels quals fa remuntar-nos als besavis/ se m´han tornat insignificants totes les coses / totes les hores passades lluny d´aquí / l´inútil afanyar-se per caminar / verns on? / Només importa no moure´s / trobar el lloc”. Yo ya hace tiempo que formo parte del movimiento Slow. Palafrugell ha conseguido la certificación como Città slow

  9. Estimados imprósofos, para mí el problema no es tanto la “velocidad” sino la falta de rumbo o, como dicen en mi pueblo, el ir “como pollos sin cabeza” (imagen un tanto tétrica pero muy gráfica a los efectos que nos ocupan). Es decir, el problema no es “la velocidad en sí” sino el sentirse obligados a vivir “velozmente” por el entorno que nos arrastra o, lo que es peor, para llenar o, mejor dicho, olvidar el vacío del sinsentido que nos consume.
    En definitiva, creo que en el fondo se trata, una vez más, del derecho (y el deber) de ser dueños de nuestro destino; por lo que el mito de Sísifo está muy bien traído por Gabriel.

    Un abrazo

    PD: Yo sí entré en Prezi

  10. Hola Fernando, me ha gustado mucho tu post y la reflexión que haces. Cuantas cosas nos perdemos por las prisas, cuantos detalles en los que no reparamos por la velocidad con la que vivimos y cuantos libros no leemos porque es más rápido ver la película.
    Realmente no podemos decir que vivimos sino mas bien que devoramos la vida.

    Un saludo,

  11. Fernando,

    “Mal de muchos, consuelo de tontos”, será verdad o no, pero puedo asegurarte que no eres el único blogger que se pregunta por qué la gente no usa los links que añadimos, o cómo han podido entender una parte del post sin ver los archivos que lo ilustran…

    ¿Será su velocidad, o nuestro intento de contarles demasiadas cosas a la vez?

    No lo sabremos nunca con certeza…Pero sí es verdad que aún si algo falla, hemos de encontrar la manera de seguir pasando el mensaje: la vida está llena de cosas que ver y aprehender, y no podemos dejarlas pasar, sin riesgo de empobrecernos!!

    Un saludo cómplice

  12. improvablog Says:

    Hola Gabriela,

    gracias, no estoy sólo en el mundo!!! Creo que es una combinación de ambos factores.

    Un saludo cómplice tb:

    Fernando

  13. Hola Fernando,
    Comparto totalmente tu reflexión y entiendo que a veces genere también cierta fustración, sobre todo porque se aprecia que tus posts están muy trabajados. Pero es verdad que hay demasiada información -buena información- en la red, y se requiere mucha disciplina o mucho tiempo libre para seguirla. En tema de blogs, yo he decidido ser muy selectiva en los que sigo, porque no entiendo como una persona con una jornada de trabajo más o menos normal puede seguir cincuenta blogs (algunos de ellos con posts practicamente diarios), leer la prensa, estudiar y mantenerse al dia en las materias de su profesión, atender a sus clientes, hacer networking, y luego además tener una vida personal -sea slow o no- medianamente satisfactoria. A mi no me salen las cuentas…
    Un saludo,

    PS. Y sí, yo también conocía el video del violinista, bueno, no era ese sino otro experimento similar que circula por la red. Aunque creo que ahí hay otros factores distintos a la combinación rapidez/superficialidad, que son más relevantes.

  14. improvablog Says:

    Hola AStrid,

    encantado de verte por aquí. Es cierto, yo creo que en el tema blogs tendrá que haber una especie de Darwinismo en el que al final tan sólo queden aquellos que aporten valor y logren consolidarse. Hay mucho blog con contenidos breves y superficiales que repiten las mismas cantinelas, al final tendrán que primar aquellos que marquen tendencias, que aporten visiones diferentes sobre las cosas. AHora hay mucho lector y escritor de blog porque hay mucha gente desocupada, si se reactiva la economía eso cabiará. Habrá blogs que paren y el volumen de consultas disminuirá.

    En cuanto al factor importante imagino te refieres a la falta de cultura musical, principalmente. Un fondo de superficialidad también lo hay detrás de ello, no asociada a la velocidad sino a los valores materiales imperantes.

    Un saludo y gracias por tu comentario:

    Fernando

  15. aramosju Says:

    Hola Fernando,

    Hace poco que descubrí tu blog improsofia. Me alegra leer cada uno de tus posts desde entonces.
    Este útlimo especialmente ocurrente… la rueda gira demasiado rápido… y no somos capaces de pararla.
    Tu post hace pensar… gracias por compartirlo.

    Saludos,

  16. Como no, enhorabuena Fernando a mi también me ha encantado este post. En un alarde de contradicción he twitteado (@phodgson) una frase que me calado y salgo corriendo. :-/

    En serio, no es tan fácil ralentizar. La aceleración que sufrimos no es nuestra, es cultural y los movimientos contra-culturales son difíciles de seguir a la larga. Pero, ¡merece la pena intentarlo! 🙂

    Saludos.

  17. Think fast,
    Live slow.

    Este era el slogan de una camista que llevaba a los 14 años de edad. Me gustaba el slogan y me identificaba con el però era incapaz de llebarlo a cabo. 🙂

    Saludos,
    Joan

  18. Yo no he leído todo el texto. NO sólo por lo de las prisas y tal, sino porque el tipo de letra, y el texto blanco sobre negro, son un coñazo.

  19. improvablog Says:

    Estimado jj,

    si no es de tu gusto es mejor que no continues accediendo a él, en cuestión de gustos en la red hay para todos. De todas formas si decidieses continuar accediendo a improsofía, te agradecería que aunque decidas seguir haciendo comentarios tan poco constructivos, firmes con nombre y apellidos, es una práctica de buena educación extendida en la red. En segundo lugar, en este blog los unos aprendemos de los otros todas las semanas; intentamos no quedarnos en una crítica vacia de lo que aquí se comenta, sino que tratamos de aportar por el bien de los miles de personas que visitamos este blog. Podrías haber escrito algo así y habría sido bienvenido: “Hola Fernando, a pesar de lo interesante(o no) que parecía el contenido del post, he decidido no seguir leyendo por las molestias oculares que me ha provocado la combinación de colores. Creo que sería bueno para todos otra combinación de colores, quizás negro sobre fondo blanco. Un saludo a todos los imprósofos y gracias por dejarte los ojos por aportar algo a este mundo virtual”
    jj”

    Atentamente:

    Fernando Gastón

  20. ¡¡¡estoy empezando a escribior este post y ya deseo haberlo terminado¡¡¡¡¡es broma, pero también es una reflexión de lo que ocurre en el mundo actual.
    Nuestra cultura ¿anglosajona? ¿empresarial? ¿económica? nos ha educado a hacer mucho, mas y mejor cuando la respuesta es hacer lo que podamos hacer bien.
    Contínuamente competimos con nosotros mismos en mejorar el número de cosas que somos capaces de hacer y en realidad es que ni disfrutamos de lo que hacemos ni lo hacemos realmente bien.
    Son los tiempos que corren, como bien dices, hacen una peli de un buen libro para que con 70 minutos de “pantalla” te evites 700 minutos de lectura, eso sí, agilizando tu imaginación.
    Pero yo voy a ser un reaccionario y desde hace tiempor me estoy “reeducando” a poder disfrutar de lo que hago (primeramente, intento hacer lo que me gusta, que no todo el mundo puede decir lo mismo), en segundo plano, hago lo que me gusta con la gente que me gusta (evitando relaciones de intereses,sino de buscando generar confianza, profundidad, apego, etc….) y finalmente, intento “desacelerar” mi manera de hacer las cosas (no es fácil).

  21. improvablog Says:

    Y ahora, lo consigues? 😉

  22. En el mundo de internet es normal que un Post largo no se lean. No es una crítica hacia a tu forma de hacer Post a mi me gustán, pero de hechos todos mis amigos me dicen que mis Post son muy largos…. y es posible que tengan razón.. quizás sea cuestión de adaptarse a las prácticas y usos del medio,..

    Pero si vamos más allá, lo cierto es que tenemos millones de páginas, videos y demás medios a nuestra disposición cada vez de una calidad más elevada,… se hace muy difícil pararse en todo. Y lo normal es que veamos muchas cosas rápidas y sólo disfrutemos o nos paremos en algunas pocas cosas. Me temo que este es signo de los tiempos y es inevitable.

  23. improvablog Says:

    Hola Virginio,

    muchas gracias por tu referencian en 10 tweets y un blog :). El tema de la longitud de los post es algo a lo que le he dado vueltas. De algunas personas que se han confesado como seguidores apreciaban la longitud, algunos se lo imprimen y se lo leen con calma el fin de semana. Cuando me plantee escribir improsofia lo hice pensando en personas que quisieran dedicar realmente tiempo a reflexionar. Intento no cambiarlo, aunque quizás un día cree improexpress con velocidad de vértigo :).

    Un saludo:

    Fernando

  24. Enhorabuena por este post.

    El ejemplo del violinista virtuoso totalmente ignorado por la muchedumbre que pasa por el vestíbulo de la estación es revelador. Realmente da de pensar…… ¿Cuantas cosas maravillosas nos perdemos todos los días por ir a “piñón fijo” y siempre a lo nuestro?

  25. Gracias Fernando por dedicar tu tiempo a impactarnos con tu Blog. Yo me aficione a leerte gracias a un amigo que nos enviaba tus enlaces. Ahora ya no espero a que le gusten a él y los envié… soy adicta a improsofia. besos

  26. Karina Pimentel Says:

    Les recomiendo el libro Elogio a la lentitud de Carl Honore. Explica en mayor detalle el culto a la velocidad en el que estamos viviendo.

  27. Si, yo me lo he leido. Debería ser lectura obligatoria. Gracias 🙂

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