4 formas básicas de equivocarse al planificar y sus consecuencias

suicide-hanging-ropeLas dos funciones principales de un directivo son tomar decisiones para que las cosas vayan mejor y formar a las personas que dependen de él. Si no hubiese en las organizaciones procesos de cambio: nuevas estrategias , nuevos productos y mercados, la esencia de la labor directiva se podría resumir en la siguiente frase:

“El fin último de cualquier directivo es la autoextinción de su puesto”

Pero cuando sacamos a la organización de la situación de confort  los directivos vuelven a ser necesarios para tirar adelante el proceso de cambio, lo que conlleva nuevas decisiones y el desarrollo de sus equipos en una dirección distinta; por lo tanto, no podemos llegar a prescindir de todos ellos.

Dejando de lado la labor formativa hoy me centraré en el lanzamiento de procesos de cambio, que como he dicho, es la esencia de la necesidad permanente de los directivos. Después de mucho darle la vueltas se identifican dos aspectos clave para tomar las decisiones de cambio: el tiempo y los recursos. Un directivo está continuamente marcando nuevos retos a sus equipos para conseguir nuevos resultados. Por ello configura equipos y les marca objetivos. Pero entonces viene el gran qué ¿Qué plazo doy para el objetivo que les he marcado? ¿Qué objetivo y en que plazo?

Determinar el plazo necesario para algo es seguramente una de las claves, como en la cocina. Cuando cocinas un buen plato es fundamental conocer los tiempos necesarios, un cochinillo que lo hagas en poco tiempo quedará quemado por fuera y crudo por dentro; si aciertas en la temperatura y el tiempo quedará perfecto, crujientito y meloso.

Errar en los plazos que marcas como objetivo a tu equipo lleva a problemas, es más, los plazos necesarios para poner en marcha un cambio dependen de la capacitación del equipo. He confeccionado un cuadro resumen para hacernos a la idea de las diferentes alternativas que tenemos para equivocarnos a la hora de planificar un cambio.

Estrategias de exito

El arte del buen manager pasa por acertar en el binomio recursos.plazo.

  • Un plazo amplio con personal poco calificado puede ser eficiente pero excesivamente lento para los tiempos que corren.
  • Un plazo amplio y recursos sobre-capacitados es un lujo que la presión por los costes no te puedes permitir. Hoy hablaba con un amigo con capacidad para dirigir lo que quiera que se tenía que conformar con un minipuesto. Muchas organizaciones están abusando y utilizando personal sobre cualificado para tareas básicas, algún día eso pasará factura.
  • Plazos cortísimos con personal poco cualificado es la receta del desastre perfecto. Si te propones sacar una nueva ley, por motivos políticos, en cuatro días con un ejecutivo poco preparado, prepárate para empezar a hacer rectificaciones ya. Sucede a menudo que tienes a directivos que no tocan de pies a tierra, desconocen la realidad operativa, con una enorme presión por obtener resultados y que se ponen a tirar adelante proyectos sin preguntar a quien verdaderamente sabe… ¡Gemba!
  • Y si planteamos plazos irreales, por mucho que tengamos a gente cualificadísima, acabaremos quemando el talento. Hay directivos que están aprendiendo, gracias a la crisis, que pueden presionar hasta reventar a sus equipos impunemente, ya que la gente no tiene alternativa…

Como todas las matrices dos por dos, todo es mentira, pero sirve para pensar un rato.🙂

Saludos.

Fernando Gastón Guirao

Socio Director

Improva Consulting

Editor en jefe sumarísimo

improsofia

3 comentarios to “4 formas básicas de equivocarse al planificar y sus consecuencias”

  1. Gabriel Ginebra Says:

    Simple pero puede ayudar a pensar. Veamos, está claro que debemos buscar el punto medio aristotélico. Pero sólo solemos llegar a él a base de iteraciones y rectificando. En términos de teoría de juego una puede jugar, como variable independiente, sobre todo con el plazo. Si tiras al corto puedes como evento-resultado gente quemada o catástrofe. Está claro que es preferible moverse en la opción que nos da los escenarios de lujo asíático o caracol. Si el lujo no sucede, entonces nos queda el caracol. No me parece mala conclusión en estos tiempos de crisis que deberían llevarnos al mundo pacífico, al vísteme despacio qeu tengo prisa. gracias Fernando por hacernos pensar en esta mañana de sábado lluviosa.

  2. Una buena mañana para bloggear🙂

    Abrazo fuerte

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